Claves

  • Las lesiones elementales son el alfabeto de la dermatología
  • Se clasifican en primarias y secundarias, aunque no hay un consenso universal
  • Hay 10 características que deben evaluarse durante la exploración física

Definición de lesión elemental en dermatología

Con la analogía del libro se comprende muy bien el concepto.

Las lesiones elementales son las alteraciones morfológicas básicas que puede manifestar una piel patológica. Cada una cumple una serie de características que permiten orientar el diagnóstico junto a la anamnesis1,2.

Son “elementales” porque son la unidad mínima para definir las afecciones. 

Es decir, son como el alfabeto de la dermatología. Al igual que con el conjunto de letras del idioma español puedes conformar palabras, con estas lesiones puedes describir cualquier dermatosis en la práctica clínica1,2.

Entonces, ahora imagina que intentas leer un libro. Está en alemán, pero no tienes ni idea de alemán. O tu nivel es muy básico. ¿Serías capaz no solo de entenderlo, sino de explicar el argumento? Evidentemente no. Menos si es una obra densa y difícil.

Esto mismo ocurre con la patología dermatológica.

La piel es un libro complejo que expresa su variedad de alteraciones mediante las lesiones elementales. Pistas cruciales para diferenciar, considerar o descartar enfermedades1,2. Si no dominas este lenguaje, el riesgo de errar al diagnosticar aumenta

Aparte se reduce tu capacidad para compartir información con colegas. Es un sistema pensado para facilitar la comunicación médica2.

Un par de puntualizaciones:

  • No son el diagnóstico como tal. Unas placas pueden estar indicando por ejemplo una psoriasis vulgar, un liquen simple crónico o un eczema numular. Depende. Son consecuencia, no causa.
  • El concepto no solo aplica a la piel. También a las uñas, el cuero cabelludo y las mucosas (boca, ojos, vías nasales, nasofaringe y región anogenital). El vocabulario es muy parecido con algunas particularidades.

Cuáles son los tipos de lesiones elementales de la piel

No existe un consenso universal

Siguiendo con las analogías, hay palabras en español que no significan lo mismo en España que en México u otros países hispanohablantes. O expresiones que solo se emplean en determinados lugares, y no en otros, para referirse a algo.

Las lesiones elementales se pueden definir según varios criterios3:

  • Morfológicos. Características físicas objetivables como el tamaño o relieve.
  • Evolutivos. Aguda o crónica, tendencia a progresar de una u otra manera.
  • Histológicos. Localización y otros atributos a nivel de tejido no observables.
  • Etiológicos. Naturaleza u origen infeccioso, inflamatorio, neoplásico, etc.

¿Qué ocurre?

Que no todos los autores usan los mismos criterios y descripciones para cada una de las lesiones. Ni siquiera hay consensuado un número fijo de ellas3

Hay términos que sí están más estandarizados, pero existen estas discrepancias. Las máculas, por ejemplo. Hay quienes especifican que tienen un diámetro inferior a 1 cm. Otros sin embargo no tienen en cuenta la extensión4.

Aquí hablaremos de las lesiones que hoy están aceptadas de forma general en dermatología, considerando su clasificación habitual en primarias y secundarias1,2,5,6.

Lesiones elementales primarias

Las lesiones primarias son las que emergen sobre la piel normal como manifestación directa de una dermatosis, una agresión o una enfermedad con afección dermatológica.

Pueden ser de contenido sólido o líquido.

De contenido sólido:

  • Mácula. Área no palpable con cambio de color. Rojo, púrpura, blanco, pardo, etc. De origen vascular (ej: eritemas, petequias, hematomas), pigmentario melánico (ej: hipercromías) o pigmentario no melánico (ej: ictericia por bilirrubina).
  • Pápula. Lesión circunscrita palpable, elevada y diámetro < 1 cm. Puede corresponder por ejemplo a acné, rosácea o dermatitis seborreica.
  • Placa. Lesión circunscrita palpable, elevada en meseta y diámetro > 1 cm. Puede formarse por la agrupación de varias pápulas, como en la psoriasis.
  • Habón. Elevación transitoria de color entre rojo y blanco que se produce por un edema dérmico o dermohipodérmico. Típico en urticaria. Desaparece en menos de 24 horas. Si es lineal y sale tras el rascado, se llama dermografismo.
  • Nódulo. Lesión circunscrita palpable de naturaleza inflamatoria o tumoral y diámetro > 1 cm. Se localiza sobre todo en dermis o hipodermis. Los quistes (ej: acné quístico) y gomas (ej: goma sifilítico) son formas especiales de nódulos.
  • Tumor. Proliferación celular no inflamatoria que tiende a persistir o crecer. Puede ser benigno (ej: queratosis seborreica) o maligno (ej: carcinoma basocelular).

De contenido líquido:

  • Vesícula (< 5 mm), ampolla (> 5 mm) y flictena (gran tamaño). Rellenas de un líquido claro seroso. Pueden volverse hemorrágicas o convertirse en pústulas. Vesículas de varicela, pengifoide ampolloso, flictena por quemaduras, etc.
  • Pústula. Cavidad llena de líquido purulento de color blanco amarillento. Folicular o no folicular. De etiología infecciosa o no. Se presenta por ejemplo en eczema crónico de manos, foliculitis superficial y balanitis candidiásica.
Primer plano de telangiectasias o arañas vasculares, una de las muchas lesiones elementales primarias que se ven en dermatología.

Primer plano de telangiectasias. Son máculas de origen vascular. Se deben a la dilatación permanente de pequeños vasos sanguíneos. Desaparecen con la vitropresión

Lesiones elementales secundarias

Las lesiones secundarias aparecen sobre una primaria por evolución natural de la patología, traumatismos, infecciones, etc.

A grandes rasgos se clasifican en 3 grupos.

Por un lado, las destinadas a eliminarse:

  • Escamas. Se deben a la exfoliación de la capa córnea. Fragmentos de esta que se acumulan sobre la superficie cutánea y tienden a desprenderse. Pueden ser furfuráceas (pequeñas), laminares, en sábana o generalizadas.
  • Costras. Secreciones, exudados, sangre y restos celulares que se han secado sobre la piel. Deben quitarse para ver la lesión primaria subyacente.
  • Escaras. Tejido necrótico que el organismo suele eliminar en forma de masa negra con límites definidos.

Después están las conocidas en dermatología como soluciones de continuidad, causadas por la pérdida de integridad de los tejidos. Pueden ser:

  • Erosiones. Muy superficiales. Afectan solo a la epidermis y dermis papilar. Curan sin dejar cicatriz. Se llaman excoriaciones si salen por rascado o herida exógena.
  • Fisuras. Afectan a la dermis alta y tienen apariencia de hendidura lineal. Suelen ser muy dolorosas. En talones por xerosis, fisuras anales, etc.
  • Úlceras. Llegan como mínimo a la hipodermis. Se observan por ejemplo en aftas orales, pie diabético o ectima.

El tercer grupo son las lesiones secundarias reparadoras o hiperplásicas. Generalmente son secuelas permanentes de las lesiones primarias:

  • Liquenificación. Engrosamiento de la piel con acentuación de sus líneas, a menudo por roce o rascado crónico. Puede manifestarse en casos de dermatitis atópica, liquen simple crónico, etc.
  • Cicatriz. Tejido conjuntivo neoformado que sustituye a la piel dañada con fines reparativos. No contiene fibras elásticas ni anejos. 
  • Atrofia. Disminución de los componentes normales solo de la epidermis (la piel se ve más delgada, lisa y brillante) o también de la dermis.
  • Esclerosis. Piel endurecida al tacto por colagenización con desaparición de sus pliegues habituales. No se puede pellizcar ni desplazar. Ej: esclerodermia.
Primer plano de una costra, una lesión elemental secundaria asociada a diversas patologías dermatológicas.

Primer plano de una costra. El color de estas lesiones varía según su composición. Rojo oscuro o negruzco indica formación a partir de sangre

Esto se aprende mucho mejor con fotografías.

Puedes ver más imágenes de las lesiones elementales en la recopilación de dermatología que tenemos disponible en Faes Farma Profesionales de la Salud. Incluye además varias tablas esquemáticas y profundiza en las descripciones.

Es un PDF muy práctico y visual que sintetiza el abordaje de las enfermedades dermatológicas más frecuentes. Cuadros clínicos, diagnóstico, manejo terapéutico y otros puntos clave. Te facilitará el día a día en la consulta.

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Evaluación clínica de las lesiones elementales

Cómo proceder y anamnesis

Te llega un paciente dermatológico que presenta lesiones elementales.

¿Cómo tienes que proceder para realizar un diagnóstico correcto y establecer el tratamiento más adecuado? 

La evaluación en dermatología se basa sobre todo en observar y escuchar. Inspección y anamnesis. Con eso es suficiente la mayoría de veces. Solo en ocasiones se requieren pruebas adicionales como analíticas, cultivos o biopsias cutáneas1,5.

Dicho eso, existen varios enfoques.

Hay literatura clásica como el Harrison de Medicina Interna que recomienda examinar al paciente antes de entrevistarle para asegurar la objetividad. Primero a una distancia de 1,5 a 2 metros para obtener una perspectiva general2,7

En la práctica muchos dermatólogos comienzan tomando un breve historial clínico. Luego realizan la exploración física, seguida de un interrogatorio más detallado en función del diagnóstico diferencial que sugiere dicha exploración1.

Aspectos sobre los que preguntar1,2,5,7:

  • Historia de la lesión. Cómo, dónde y cuándo apareció, qué puede haberla desencadenado, si ha variado con el tiempo, si hay factores que la mejoran o empeoran, periodos de resolución, etc.
  • Síntomas relacionados. Dolor, picor, escozor, sangrado, otros como malestar o fiebre… ¿Primera vez? ¿Cuándo se intensifican? ¿Ha probado algún tratamiento? ¿Cómo ha respondido?
  • Antecedentes personales, familiares, sociales, sexuales o de viajes. Patologías hereditarias, profesión, aficiones, contacto con animales, hábitos, tipo de exposición solar, fotosensibilidad, procedimientos quirúrgicos, diagnósticos, etc.
  • Farmacoterapia actual. Medicamentos con o sin receta que esté tomando. También suplementos, remedios herbales, productos que se esté aplicando…
  • Alergias, atopia y enfermedades previas o actuales. Esencial analizar la conexión con otros aparatos y sistemas.

Exploración física: las 10 características a examinar

La exploración física de las lesiones elementales debe ser minuciosa y de toda la superficie cutáneo-mucosa. No observes solo lo que te refiera el paciente. Puede haber otras alteraciones que no ha visto5.

Características a evaluar con el máximo detalle posible1,2,5,6:

  • Tipo de lesión: primaria (mácula, pápula, vesícula…) o secundaria (costra, escama, úlcera…). Lo que hemos comentado.
  • Número: única o múltiple.
  • Distribución. Si son múltiples, cómo se ubican. De forma localizada, regional, generalizada, simétrica, folicular, en áreas expuestas, etc.
  • Disposición. La configuración que adoptan las lesiones individuales en relación unas con otras. Anular, lineal, reticular, dispersa, etc.
  • Morfología: vista superior (redondeada, oval, poligonal…) y lateral (plana, en meseta, umbilicada…).
  • Tamaño: diámetro en centímetros o milímetros. Si es tridimensional puede ser relevante la altura o profundidad.
  • Color: blanquecina, marrón, rojiza, amarilla, azulada, rosada, etc. ¿Palidece con vitropresión? ¿Es uniforme o variada?
  • Bordes. Bien definidos (podrían marcarse con la punta de un lápiz) o no, sobreelevados o no, regulares o irregulares.
  • Consistencia: blanda, firme, comprimible, gomosa… En la palpación también hay que valorar temperatura (calor, frío), movilidad, profundidad y sensibilidad.
  • Superficie: lisa, rugosa, liquenificada, áspera, suave, etc.

Hay varias herramientas que pueden ayudarte en este examen.

El dermatoscopio es de las más recientes. Te permite observar estructuras no visibles a simple vista de la epidermis, la unión dermoepidérmica e incluso de la dermis superficial. La sensibilidad diagnóstica aumenta hasta un 30%8.

Es una técnica no invasiva y barata que no solo está relegada al especialista en dermatología. Es particularmente útil en lesiones pigmentadas para distinguir si son benignas o malignas, aunque están surgiendo cada vez más aplicaciones2,7,8

Si quieres saber más, mira el manual de dermatoscopia de nuestro portal. Está pensado para MAP, pero te será útil aunque pertenezcas a otra especialidad.

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Bibliografía

  1. Amerson EH, Burgin S, Shinkai K. Foundations of Clinical Dermatology. En: Kang S et al., editores. Fitzpatrick’s Dermatology 9th edition. McGraw-Hill Education; 2019. p. 1-17.
  2. Wolff K, Allen R, Saavedra AP. Fitzpatrick. Atlas de dermatología clínica. 7ª ed. McGraw-Hill Education; 2013.
  3. Vázquez F, González M, Pérez N. Las lesiones elementales en la dermatología española actual (II): paradigmas semánticos. Actas Dermosifiliogr. 2001;92:47-52. Fuente.
  4. Cardili RN, Roselino AM. Elementary lesions in dermatological semiology: literature review. An Bras Dermatol. 2016 Sep-Oct;91(5):629-633. Fuente.
  5. Sánchez N et al. Lesiones en dermatología clínica. En: Vañó S, Jaén P (coordinadores), Faes Farma. Recopilación dermatología. Madrid: Cuquerella Medical Communications; 2025. p. 3-8.
  6. Nast A t al. Glosario revisado (2016) de la Liga Internacional de Sociedades Dermatológicas para la descripción de las lesiones cutáneas [Internet]. ILDS; 2016 [consultado 30 abr 2026]. Fuente.
  7. Yancey K, Lawley T. Estudio del paciente con enfermedades de la piel. En: Longo DL, editor en jefe. Harrison Principios de Medicina Interna 22ª edición. Digital edition: McGraw-Hill Education; 2025. Capítulo 59.
  8. Moreno-Suárez FG, Pérez A, Lozano P. Manual básico de dermatoscopia para médicos de Atención Primaria. Faes Farma. Madrid: Cuquerella Medical Communications.

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